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Una
lección que aprender
Hemos probado una y otra vez que somos capaces de unirnos en pos de una
meta que sabemos beneficia a muchos, pero ese triunfo del que nos
sentimos tan partícipes, no nos puede hacer olvidar que
día a día viven aún en Chile una inmensa cantidad
de familias en extrema vulnerabilidad y que su futuro y el de sus hijos
está en nuestras manos
Han pasado ya varios días desde que un país completo
vivió una vez más la experiencia de la Teletón,
que afortunadamente obtuvo una vez más exitosos resultados y
permite seguir adelante con una tarea titánica, que se hace
cargo de una realidad difícil y compleja como es el tema de la
discapacidad.
Sin duda que si hay un tema que convoca y ocupa a todo un país
una vez al año es éste; cada chileno siente que la
campaña de la Teletón es un proyecto común, que
nos une a todos y del que es necesario ser partícipe. Se buscan
una multiplicidad de formas de aportar con ese granito de arena, tan
necesario para lograr finalmente la gigantesca meta económica
que nos deja a todos con la sensación una vez más, de
haber cumplido.
Nos emocionamos, vivenciamos en carne propia las dificultades que
tienen las personas que sufren algún tipo de discapacidad, nos
hacemos conscientes que nos podría tocar en cualquier momento,
que nadie está libre de pasar por esa experiencia y entonces,
como en una suerte de conjuro, renovamos año a año
nuestro compromiso y nuestro aporte, tratando quizás de alejar
esa opción de nuestra vida.
Pasada la euforia y la emoción contenida, todo parece volver a
la normalidad habitual, nos queda la sensación de que no
estuvimos ajenos, que hicimos nuestro aporte y que podemos seguir con
nuestra vida diaria hasta la próxima convocatoria; sin embargo
nos parece que de una situación tan potente, es necesario sacar
algunas lecciones que aplicar a otras instancias de nuestro quehacer
diario.
Sin duda surge como un gran valor el trabajo conjunto, el esfuerzo
común que nos hace borrar diferencias políticas,
religiosas, sociales y de cualquier otra índole, para ir tras
una meta compartida, superior a nuestros propios intereses y
sólo pensando en lo mejor para ese otro chileno que lo
está pasando mal y que necesita de nuestro compromiso.
Cuanto cambiaría la vida de muchos compatriotas que aún
hoy siguen viviendo en condiciones extremas de carencias,
económicas por cierto, pero por sobre todo de apoyo, si
fuésemos capaces de dejar de lado más a menudo nuestras
legítimas diferencias, que muchas veces condicionan la
creación y aprobación de proyectos que podrían
ayudar a mejorar las condiciones de vida de muchos chilenos y que
se ven trabados por intereses mezquinos.
Tenemos los recursos y las ideas, sólo hace falta la generosidad
de aquellos que deben entender que la mejor lección que nos deja
la Teletón, es mostrarnos que la búsqueda conjunta de lo
mejor para quienes lo necesitan, es la única forma de salir de
la inmovilidad de la pobreza.
Iván Espinoza, Seremi de Gobierno
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En el Limarí la
gente escucha lo que le gusta... Alegre y Caribe Fm.
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